La 57· edición de la Bienal de Venecia se presenta por primera vez como una exposición hecha por artistas y para artistas. La muestra curada por la francesa Christine Macel que tiene como título Viva Arte Viva, está dedicada a celebrar y a dar las gracias.

Esta exposición insipirada, como dice Macel, en ‘un humanismo’ responde a la demanda artística contemporánea con un acto de resistencia, de liberación y generosidad. Es por esto que al presentar las obras, Macel ha optado por un tema compartido por estos grandes autores humanistas: el viaje.

Lo novedoso de la exposición de este año es que, de los 120 artistas invitados, 103 están participando por primera vez. Siendo la mayoría descubrimientos y otros redescubrimientos se pone en manifiesto como una expresión concreta, la confianza en el mundo del arte contemporáneo.

A medida que visitamos la exhibición podemos ver cómo los artistas se encuentran; se aproximan o se apartan entre sí según las afinidades que se manifiestan en los impulsos y estímulos que los inspiran o en los desafíos que deben afrontar o en las prácticas que han elegido seguir.

No como una categorización sino como una disposición, una coreografía o un poema homérico presentado en un prólogo y nueve episodios, en el que cada obra de arte individual tiene la tarea de atrapar al visitante con su energía.

Con pabellones dedicados especialmente al arte chamánico, al arte de la tierra o al arte del tiempo y del infinito, la más grande exposición de arte mundial te invita a ser parte de su índole.

Además, en el marco de la bienal también puede encontrarse la obra de Lorenzo Quinn, que consiste en dos majestuosas manos que emergen del Gran Canal hacia la fachada del Hotel Ca Sagredo. La escultura, apoya a Venecia contra el cambio climático, ya que da la sensación de evitar que la ciudad se hunda en las aguas. “Support”, según su autor, pretende sensibilizar sobre los efectos destructivos del cambio climático.
Ubicado sobre el Gran Canal, a cinco minutos del Puente Rialto y a 10 minutos de la Piaza San Marco, Ca’ Sagredo Hotel es un palacio del siglo XV que supo ser residencia noble de la familia Sagredo. Fue declarado Monumento Nacional de Italia por las sorprendentes obras de arte que se encuentran en las áreas comunes.

Por Meli Fernandez Sassone

 

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