Ubicado en el barrio neoyorquino North Madison (de ahí su nombre), el restaurante de NoMad Hotel es una combinación perfecta de estilo y hospitalidad. Atractivo por donde se lo mire, es la propuesta gastronómica que no podés dejar pasar.

Su ambientación nos remite al exclusivo Porcellian Club de Harvard. Con sillones y mesas típicas del siglo XIX, es imposible no estar tentado a estar vestido de gala. El salón de comida se complementa con una enorme biblioteca que funciona como una sala de lectura y café perfecta para relajarse mientras uno espera a ser sentado. Así, la experiencia es amena desde el principio.

El salón más grande se caracteriza por tener un techo de vidrio que permite ser testigo de una vista privilegiada. No obstante, mi preferido es el rincón en donde está la chimenea. Para amantes del romanticismo, esta esquina en donde abunda el rojo y las flores, es ideal para pasar una velada de novela.

PH: Daniel Krieger

Un rasgo que distingue a NoMad es la amabilidad y generosidad del staff. Su atención distinguida y personalizada, hacen que uno se sienta parte de la realeza.

Y ahora a lo importante: la comida. Se dice que la perfección no existe. Bueno, creo que aquellos que pronuncian esas palabras no han probado el Whole-Roasted Chicken. Un plato que demora veinte minutos más que el resto, pero que hace valer la espera. Acompañado de fois gras, trufas negras y otras exquisiteces, es el must de este restaurante. Y si el pollo no te tienta, ningún plato de la carta te va a decepcionar.

PH: Francesco Tonelli

Ya sabés. En tu próximo viaje a Nueva York, no te olvides de reservar tu mesa en NoMad. Seguro no va a ser la última vez que vayas.

Por Miranda Sc

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