Entrar a Nápoles Bar es sumergirse en un mundo paralelo, uno que está o suspendido en el tiempo, o en un set de filmación de los años cincuenta. Restaurante, anticuario, galería de arte, negocio de ropa y hasta salón de fiestas para perros, es un lugar en el que suceden cosas, al que la gente va a pasarla bien. Solía ser el deposito de los objetos de su dueño, Gabriel Del Campo, y donde se juntaba con sus amigos a comer. Hace tres meses abrió al público y desde entonces no da abasto.

Alguna vez escuché que la vibra del dueño de casa determina la atmósfera del lugar, y lo comprobé cuando conocí Nápoles Bar y a Gabriel. Su simpatía y buena onda, se transmiten en cada espacio del gigantesco anticuario. Se define a sí mismo como un hombre enamorado de los objetos y sus historias, lo suyo son los autos y las motos y hace poco dio vida a Red Baron, una marca de ropa vintage con prendas seleccionadas y customizadas por él.
Cuando le pregunto si es coleccionista, Gabriel prefiere definirse a si mismo como alguien con una “tara estética”, obsesionado por lo visual, lo bello y los objetos con historia. “Yo miro las camperas de cuero como si fueran cuadros. Te diría que soy una mujer prisionero en un cuerpo de hombre. A mí me obsesionan los objetos cargados de emoción humana. Antes, lujo era tener un Rolls Royce, pero como dicen Los Redondos, lujo es vulgaridad, el concepto también va cambiando. Hoy un objeto tiene que ser canchero, transmitir otro tipo de prestigio.”
Napoles Bar, (Av. Caseros 461, San Telmo), abre de martes a domingos, pero los fines de semana no te conviene ir sin reserva. Podés ir a conocer el lugar, visitar la tienda de ropa y galería de arte, o ir a comer. Los platos son principalmente comida italiana, pastas y pizzas. Tus amigos de cuatro patas también son bienvenidos y es un lugar que vale totalmente la pena conocer. No podés dejar de ir!