El director creativo de la linea masculina de Louis Vuitton, Virgil Abloh, presentó la última colección en un marco impresionante, instalado instalado en la Place Dauphine de París.

En un principio, Abloh había planeado presentar este desfile frente a la catedral de Notre Dame, pero no pudo concretar sus planes debido al incendio. En su lugar, eligió la Place Dauphine de París, otro emblema de la ciudad, quizás menos conocido por los turistas. 

La colección masculina, rica en estampados florales, fue presentada en un ambiente de postal en París. Abloh conceptualizó su desfile como una forma de explorar códigos de masculinidad liberados de los dictados sociales. También se propuso transmitir la importancia de detenerse un instante a apreciar la belleza de las cosas que nos rodean, incluyendo detalles como el famoso monograma de la marca en los bancos de la plaza. Detalle que pudo haber pasado desapercibido para los que no se detienen a observar.

“En una época saturada de imágenes, detenerse a respirar el aroma de las rosas desprograma la mente y deja espacio para la libertad de pensamiento”, dijo el diseñador estadounidense a los más de 4 millones de suscriptores de Instagram.

Para el diseñador, muy apreciado por los millennials, se trata sobre todo de reconectarse con el momento de la vida de un joven en el que desarrolla “su sentido del estilo”. En resumen, la edad en la que uno se libera, sin demasiados prejuicios. Hay muchas referencias a este período de la vida: desde la tarjeta de invitación en forma de cometa que se puede volar por uno mismo hasta los globos rojos que acompañan a los maniquíes en movimiento.

Con unas cincuenta figuras en un marco impresionante, Virgil Abloh volvió a hacer el espectáculo.