La Odisea recién empieza.

En un juego de reflejos, navegamos hacia el horizonte, bordeando la frontera entre dos mundos, entre el cielo y la tierra. Y al mismo tiempo, navegamos por el mar.

Las palabras rompen juntas y se confunden en la orilla: ¿navío o caballo? Las giramos, las damos vuelta… ¿Por qué elegir?

La primavera-verano 2019 de Hermès, una mujer a caballo, persiguiendo sus sueños más allá del horizonte. Como un mito moderno, lleva una malla de cuero con sandalias tecnoespartanas. Su traje de navegante se convierte en parka y se hace a la mar en su chaqueta-manta de cachemira en anaranjado neón.

Las nubes guían su travesía; nada puede detenerla.

Se roba un delantal de mozo de cuadra y lo convierte en solero. Atando y plegando amarras, traza una, dos, tres siluetas distintas, como se le da la gana. Los mosquetones le sirven de broches.

Lleva la chaqueta decorada con preciosos botones diseñados por el artista Laurence Owen. Algunos están oxidados por el rocío de mar de sus aventuras.

Bajo el sol, vaga en shorts gastados y una ligerísima chaqueta en cuero Barenia o en delicada piel de cordero trenzada… Siempre desenfadada.

Al caer la noche, se pone un abrigo, tributo al Mediterráneo. Un único pigmento traza una pincelada por la cachemira doble faz, y las líneas se deshacen como caminos.

La jinete otea el horizonte. La marinera, en cubierta, la mirada atenta. Cada una como la otra, esperando la próxima ola, la nueva ola.

Y se preguntan: ¿Nunca pensamos cómo habría sido si Corto Maltés hubiera sido mujer, Lord Jim una Lady? ¿Penélope hombre y Odiseo su esposa?

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