Por Miranda Scian

Después del éxito indiscutible de Mishiguene, el restaurante que revolucionó la comida judía, los dueños y sus socios decidieron abrir una segunda sucursal (Av. Cerviño 4417) conservando la misma filosofía, pero dándole una vuelta de tuerca. En esta nueva edición, el Fayer [juego de palabras entre el inglés (fire) y el idish (fayer)] es el protagonista. Y así como en la vida hay diferentes tipos de fuegos, también los hay en la cocina: Mangal, Parrilla, Ahumador, Spiedo y Tannur, todos fuegos que evocan a los modos de cocinar descriptos en el Antiguo Testamento.

Este ardor se traduce en la atmósfera del lugar, diseñada por los arquitectos Marina Goldenberg y Gustavo Gontovnikas. Distinta a la de cualquier otro restaurante en Buenos Aires, su fachada impacta por su diseño: completamente negra y con dos barras exteriores que parecen extensiones de las ventanas. Este detalle, inspirado por los bares israelíes, es la parada perfecta para tomar unos tragos con la efervescencia de la ciudad como música de fondo.
Los juegos de seducción continúan adentro, donde la estética total black se replica e incendia todo el lugar. Un ambiente cargado de eclecticismo donde conviven pisos de mosaico artesanal, muros y luminarias de cobre, paredes negras y espejadas que ayudan a prepararse para la experiencia de la comida de inmigrante. Para poner más leña al fuego, una barra galvanizada invita a los comensales a comer frente al fogón a cargo del renombrado y chef de lujo Tomás Kalika, quien es también uno de los socios de Fayer. 
La carta, fusión de la cultura judía con la argentina, presenta opciones para todos los paladares. ¿Nuestros recomendados? Los falafels, el hummus de remolacha, los kebabs y, por supuesto, el plato estrella: el pastrón con hueso, curado durante 10 días y lenta cocción en ahumador al quebracho.

Tuvimos la oportunidad de hablar con Javier Ickowicz, uno de los dueños del restaurante, quien nos contó acerca de su carrera en el mundo culinario [es el fundador de la famosa pastelería Nucha] y algunos secretos de Fayer.
-¿Siempre te sentiste atraído por el ambiente gastronómico?
En realidad, fue medio accidental. Por una situación económica y familiar complicada, me encontré en la necesidad de empezar un negocio. Al principio, cuando le contaba a la gente que hacía tortas, nadie entendía bien de qué trabajaba. Con el tiempo, fui conociendo colegas y me di cuenta de que había un mundo súper interesante y con gente muy copada. Ahora, es mi gran pasión.
-¿Por qué Mishiguene?
No fue el nombre inicial. Pero un socio lo sugirió un mes antes de que abriéramos y después de reírme durante cinco minutos, no tuve dudas de que Mishiguene era el nombre.
-¿Qué representa la cultura judía en la comida?
Todo.

Horarios Abierto de Martes a Domingo desde las 12:00hs hasta las 00:30hs y Lunes desde las 12:00hs hasta las 17:00hs.

Se recomienda reservar llamando al 4774-3313 o a través del sitio webhttp://www.mishiguene.com/