Una joyería ética y sustentable se instala en el corazón del mundo del lujo, la Place Vendôme de París, y ofrece joyas creadas con diamantes de laboratorio y oro reciclado. La maison Courbet, creada en 2018, ya abrió su segundo punto de ventas en el famoso Printemps Haussmann de Paris. 

Place Vendome is seen from the building where Courbet jewellery house office located in Paris on August 28, 2018. Dmitry Kostyukov

“Los seres humanos no están preparados para adaptarse a un peligro que no son capaces de ver”, lo que explica nuestra dificultad para adaptarnos al cambio climático. ¿Cómo podríamos ver, entonces, la amenaza que se esconde en la belleza de una piedra que brilla?  Los diamantes, símbolo de pureza e inocencia, constituyen uno de los elementos más destructivos para el hombre y el medio ambiente.

El avance de la tecnología y la ciencia, han permitido recrear las condiciones en las que un diamante crece debajo de la tierra, y obtener así, los mismos resultados a través de procesos artificiales. Los diamantes de laboratorio existen hace más de 50 años, pero solo hace 10 se llegó a resultados con la calidad necesaria para la alta joyería.

En un mundo en el que el cambio climático ya no es una amenaza del futuro, sino un problema del presente, y en el que existen cada vez más herramientas gracias a la tecnología para avanzar en técnicas sustentables, está claro que algo tiene que cambiar en nuestra forma de consumir.

Manuel Mallen y Marie-Anne Watchmeister, crearon la Maison Courbet bajo la premisa de la ética y la sustentabilidad. Courbet realiza joyas con oro reciclado a partir de material informático, y diamantes creados en laboratorios, cuyas características físicas y químicas son exactamente iguales que las de los diamantes de mina, y hasta vienen certificados por las mismas instituciones.

Las colecciones son diseños disruptivos y modernos, y al mismo tiempo clásicos y atemporales, en un intento de contrarrestar la tendencia al fast fashion, con modas que pasan antes de que seamos capaces de asimilarlas, contribuyendo a la contaminación masiva del planeta.

Manuel Mallen, co – fundador de Courbet declara que existe “más oro en la superficie de la tierra que debajo de ella.” Actualmente ya hay suficiente oro para ser usado durante los próximos 70 años en todo tipo de industria, lo que hace evidente que no hay necesidad de seguir extrayendo de la tierra.

Manuel tiene más de 25 años de experiencia profesional en el mundo del lujo, fue director de Piaget, de Baume et Mercier, y compró una parte de Poiray. En 2017 decidió vender su parte de esta marca para asociarse con Marie -Anne Watchmeister, quien trabajó en la consultora McKinsey antes de convertirse en emprendedora: en Suecia creó y desarrolló Telavox, una empresa de telefonía y una escuela Montessori, luego creó su propia marca de joyas y fue cuando entro en este mundo que conoció a su socio.

Entre sus colecciones, destaca Let’s Commit, a través de la cual la marca dona un 15% de cada pulsera vendida a diferentes ONG que colaboran con causas a favor del planeta y de las personas, otorgando un color diferente a cada asociación.

Actualmente, Courbet tiene un showroom en el número 7 de la Place Vendome en el que recibe clientes de todas partes del mundo, y una boutique en el famoso Printemps Hausseman de París. También vende a través de
su
e-shop y hacen envíos internacionales.

 

Por Rocío Emiliozzi