Por Milagros Del Priore

Benito Fernández cumple 30 años al frente de su marca homónima, cuya impronta latinoamericana lo posicionó entre los mejores. Hoy no solo viste a la Reina Máxima de Holanda, también diseña sábanas, cuadernos y hasta uniformes de empresas.

Su atelier en Palermo refleja su personalidad y su estilo: color, luz, y orden dentro del caos. En su espacio está su hija Marina trabajando en la colección para niños de la marca, entre telas bordadas, pinturas, fotos y vestidos. Un enorme cartel realizado con la técnica de fileteado porteño recuerda el nombre del diseñador, y un par de globos dorados, sus 30 años de trabajo.

¿Cómo ves al diseño argentino hoy?
Hoy en cualquier país latinoamericano encontramos marcas argentinas. Ninguno tiene la cantidad de diseño que tenemos acá. Y esto tiene que ver con la fuerte identidad que tienen las marcas, como Jazmín Chebar, Pablo Ramírez, y muchos que no son tan reconocidos. Pero creo que falta generar de eso una industria. Es una lástima que no se aproveche, porque se podrían crear muchas fuentes de trabajo y abordar una problemática muy importante en nuestro país. Los consumidores aprecian el diseño, lo que falta es el interés del estado en hacer algo que nos sirva a todos.

¿Cuáles fueron tus mayores logros, en el diseño y en lo personal?
Mi vida siempre estuvo marcada por romper prejuicios. En el diseño tuve que sacarle el prejuicio al color, sacar la mirada europea y enfocarme en lo que soy: argentino, latinoamericano. Esa es mi identidad, y por eso mi producto también tiene éxito afuera, porque llevamos lo impensado. En lo personal también, elegí una carrera y una sexualidad diferente, hice algo distinto por la moda argentina. Además soy padrino de la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina, y no se trata de aportar dinero, sino de sacarle los prejuicios a los chicos, de incorporarlos en la vida social y laboral.
En tus 30 años como diseñador viviste diferentes momentos de la moda. ¿Cuál elegirías?En lo personal, la década de mis 50 son las que mas estoy disfrutando, hoy tengo 57 y estoy viviendo una plenitud y un disfrute impensados. Todas tuvieron algo especial y que me movilizaron pero esta es la mejor. En la moda elijo los 50, por el glamour, las mujeres misteriosas, seductoras y femeninas; y los 60, donde todo fue revolución, en la música, el arte, la arquitectura, etcétera.
¿Esa plenitud pasa por estar trabajando en los mediosVestido de novia es un proyecto que me divierte, se trata de interpretar a las novias, sus historias de vida, y eso tiene que ver con mis 30 años de carrera. Y La jaula de la moda acaba de ganar el Martín Fierro de oro, que fue una sorpresa, pero tiene tanto esfuerzo de producción, energía e intensidad que creo que lo merecíamos. La moda nunca rindió en televisión, entonces tener programas que midan en todo el país y en el exterior tiene mucho mérito. Además me mantienen vigente, ayudan a que mis redes sean súper masivas y eso se traduce en mi diseño. Hoy hago productos como sábanas, cuadernos, mochilas, zapatillas y hasta uniformes de una compañía. Hoy lo que vende es la calle, y estar lejos de eso no está bueno para mí ni para la evolución de mi marca.
¿El feminismo y la moda unisex impactan en la industria? No creo. Hubo un evolución muy grande de la mujer, sobre todo en los últimos 20 años. La mujer de hoy no tiene nada que ver con la mujer de hace 100 años, en cambio el hombre se mantiene mas o menos igual. Por eso me gusta hacer cosas para las mujeres, porque las admiro. Lo unisex es una moda, así como en los 90 se creía en el minimalismo y lo net, que íbamos a ir todos uniformados. Pero se volvió a lo artesanal, a lo bordado, la pedrería. La moda es lo que más rápido cambia. Si hay crisis hoy y no hay plata, no se consume. Si estás mal de ánimo no te pones un saco colorado sino uno azul. La moda te dice en el instante lo que le está pasando a la sociedad, por eso no se puede proyectar a largo plazo.

¿Qué proyectas para el futuro?

Nunca fuí de ponerme metas, ahora disfruto más de lo que me toca. Nunca pensé en estar en el Fashion Week de Nueva York o el de París o vestir durante 10 años a una reina, sino que trabajo y me van surgiendo cosas como fruto de mi esfuerzo.

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